T Z
20
Ene

Fitoterapia: curación “al natural”

Luz Marina Vélez Jiménez

Antropóloga

lm.velez2@gmail.com

Paracelso:”Tenemos plétora de todo en nuestro suelo…”.

La prodigalidad de la naturaleza se halla condicionada por diversos factores climáticos como la temperatura, la luz, y la cantidad de lluvia; en contraste, la civilización ejerce en ella su negativa influencia con cultivos intensivos, fertilizantes e insecticidas.  En este contexto geográfico-histórico-cultural, han crecido plantas medicinales agrestes, de bosque, de litorales, de montaña, adventicias —levantadas en un medio anómalo—, esteparias y de jardín, que constituyen, en función de su naturaleza y de su aplicación terapéutica, la materia prima de ciertas medicinas.  Éstas sufren tratamientos químicos o mecánicos en las diversas etapas de su aprovechamiento.

La fitoquímica o química botánica estudia las sustancias activas en las plantas; su estructura, sus procesos de transformación; su preparación como remedio y su dosificación. La naturaleza química de las plantas tiene una relación directa con la farmacología y ésta con la medicina.  Los remedios vegetales resultan muy complejos y su campo de acción es amplio, tanto si se trata de plantas aisladas como de mezclas; pueden emplearse como infusiones, ungüentos, extractos, jugos, baños, compresas y tratamientos de belleza. 

El uso de fármacos vegetales establece que puedan ser comibles,  bebibles o aplicables.  Así, en la “jugoterapia” y la “zumoterapia”, se consumen vitaminas y otras sustancias de frutas y verduras, frescas o secas, puras o mezcladas con agua.  Estas bebidas son refrescantes, dietéticas e hipocalóricas.  El zumo de zanahoria fresca y madura, por ejemplo, es una preparación diurética, con alto contenido en vitaminas y provitaminas A, C, y las del complejo B, y es efectivo contra la amigdalitis, y los trastornos y parásitos intestinales. 

En la “balneoterapia” (baños y compresas con plantas) hay un importante efecto terapéutico por el intercambio de sustancias entre el baño y la piel de la persona tratada —las sustancias tóxicas abandonan el organismo por la misma vía—.  Esta terapia está contraindicada en enfermedades respiratorias, hipertiroidismo, epilepsia, estados infecciosos y anemia.  Las decocciones de plantas como la menta, el romero, o la manzanilla, se añaden al recipiente del baño; aquel puede ser de sentadilla, plantilla, parcial o completo, y sus  efectos son visibles entre el tercer y el sexto día del proceso. 

En los “tratamientos de belleza”, las sustancias vegetales son utilizadas como cremas, mascarillas, tónicos, etc.  Estos preparados confirman un principio de la fisiología cosmética: el aspecto de piel, uñas y cabello refleja el estado general del organismo y, sobre todo, el funcionamiento del  tracto digestivo y de los sistemas nervioso y circulatorio (ejemplo: las manchas rojizas de la piel se tratan con jugo de rábano, pepino, tomate y apio.) 

La naturaleza es un gigantesco depósito farmacológico; se requiere apertura para retornar a las sanas prácticas ancestrales que, por fortuna, hoy la ciencia potencia y reivindica.

 

Categoría: Colombia

Dejar comentario

Quiénes somos | Proyectos | Asociaciones | Trayectoria profesional | Galerías | Medios de comunicación | Blog

C/ Cádiz, 7. 1º B. 50004 Zaragoza - España. Tel.: 976 258 265 - Fax: 976 258 266.

barbacilcomunicacion@barbacil.com - Contacto - Legal - Síguenos en: