T Z
11
Oct

LA OTRA LÓGICA (I)

SHERENTÉ, EL ORIGEN DEL MAÍZ

Luz Marina Vélez Jiménez.

lm.velez2@gmail.com

[Los mitos] no son cuentos que tanto se parecen a las fábulas,

ni  ficciones que los poetas forjan a placer,

ni más ni menos que las arañas,

que sin materia ni sujeto, hilan y tejen.

Así como los matemáticos dicen que el arcoíris es una apariencia,

también esta fábula es apariencia de alguna razón

que replica y remite a nuestro entendimiento a alguna otra verdad.

Plutarco.

El análisis mítico, decía Levi-Strauss, aparece como una labor de Penélope; los temas se desdoblan hasta el infinito. Dentro de las categorías míticas de la recolección, la agricultura, o la caza aparece la “gustativa”, una connotación sensorial que permite asociar la convertibilidad recíproca vida-muerte.

Puesto que el hombre posee cinco sentidos, sus fuentes fundamentales de codificación son también cinco. La percepción gustativa, de la cual las otras traducen el mensaje (más de lo que ella hace para traducir el de aquellas), aparece en los mitos de origen del fuego, de la vida breve y de las plantas cultivadas, entre otros pertenecientes a los pueblos indígenas del Nuevo Mundo:

Mito Kraho (Amazonía brasileña)

“Le pido permiso a las palabras para hablar.”

Preámbulo indígena.

Un joven que dormía al aire libre se enamoró de una estrella (Sherenté) y se casó con ella (después de tomar forma humana). Cuando ella vio que el pueblo de su marido comía carne y “paupuba” (madera podrida), le regaló a éste y a su familia batatas, calabazas, cacahuates, ñames, mandioca y frutos de la palmera bacaba; les enseñó a construir hornos en la tierra, cubiertos con piedras ardientes, a cultivar y a cocinar. Los llevó al río para que vieran un gran un árbol cubierto de toda clase de maíces (sus granos eran tan abundantes que lo desbordaban y les bañaban a ellos los pies). Al principio, creyeron que era una planta venenosa, y con el tiempo aprendieron a comer sus frutos. 

Un día, la gente que no conocía el maíz sorprendió a un joven comiéndolo y, al preguntarle sobre la planta, éste les contó la historia. Cuando la noticia llegó a las tribus vecinas, éstas cortaron el árbol y se repartieron la cosecha. 

Sherenté y su esposo guardaban una castidad rigurosa. Un día en que éste estaba de caza, ella fue violada por sus cuñados; su sangre corrió y, después de escupirlos con saliva mortal, ascendió al cielo.

Este mito apunta a la oposición del estado de naturaleza  (los hombres cazan, se alimentan de carne y podredumbre vegetal), al estado de cultura (la cocina como resultado de los mitos de las pléyades y las plantas cultivadas), e, incluso, al estado de sociedad (los hombres cultivan y en ello diferencian sus pueblos, sus lenguas y sus costumbres): una “lógica mítica”.

Categoría: Colombia

Dejar comentario

Quiénes somos | Proyectos | Asociaciones | Trayectoria profesional | Galerías | Medios de comunicación | Blog

C/ Cádiz, 7. 1º B. 50004 Zaragoza - España. Tel.: 976 258 265 - Fax: 976 258 266.

barbacilcomunicacion@barbacil.com - Contacto - Legal - Síguenos en: