T Z
4
Nov

José Vicente Lasierra – JAVAL –, un lujo de cronista gastronómico

Galería de cocineros y gastrónomos aragoneses.

Desde las páginas de Heraldo escribió durante décadas sobre la cocina aragonesa, sus restaurantes y sus productos de huerta y monte. Su libro “La cocina aragonesa” ha sido y es referente ineludible al hablar de ella.

José Vicente Lasierra

Había nacido en Zaragoza en el año 1926 y falleció el 24 de diciembre de 2002. Éramos vecinos casi de la misma calle y le gustaba el vino tinto de Almonacid de la Sierra, de Moneva, recio, con carácter y así lo pedía por teléfono a la tienda de mi familia o en persona, cuando entraba por la puerta y subía un escalón, durante algunos años con cierta dificultad ayudándose con su bastón. Muchas veces le llevé la garrafa a su casa donde María Antonia, su esposa, me atendía de manera exquisita, le dejaba los diez litros del tinto de dieciocho grados, sabroso, riquísimo y, de vez en cuando, una botella de brandy español.

Era Pepe, como así le llamaban en casa y también los amigos íntimos, afable, siempre de buen humor y de gran cultura y extensa biblioteca. Era licenciado en Derecho y Técnico de Gestión del Ministerio de Agricultura y más concretamente de la Cámara Agraria. Sus constantes viajes por la totalidad de la geografía aragonesa atendiendo las consultas de los agricultores sobre las ayudas y otras gestiones relacionadas con el mundo rural, le dieron la posibilidad de conocer de primera mano muchos restaurantes y casas de comidas. Y de ellas escribió durante años en las páginas de Heraldo de Aragón. No solo de comidas y restaurantes llenó secciones y páginas, también de deporte e incluso de opinión. Usaba distintos seudónimos y si JAVAL era el más conocido, también firmaba como “chan”, “orsa” y “esguince” en sus crónicas deportivas. Sus primeros escritos gastronómicos los firmó con otro seudónimo, “Fabio Craso” y los inició en 1984, aunque luego también firmó y muchos con el de JAVAL (J de José, V de Vicente y L de Lasierra, unidas las tres con le letra A según él mismo quiso) Otras seccione muy populares fueron el “Hace 50 años” y hablando de gastronomía “el que come escapa”, “los gorros blancos” y “hora de comer”.

Tuve la oportunidad de compartir con él muchísimas cenas y almuerzos en otros tantos restaurantes y guardo un recuerdo especial los que celebrábamos en El Flambé, en la calle José Pellicer. Las sobremesas eran largas y llenas de cuentos, anécdotas e historias que Pepe nos contaba con detalle. Mientras se fumaba un buen puro, muchas veces habano, aunque no despreciaba las farias humildes, y saboreaba un buen aguardiente valorábamos la comida y comentábamos luego con el cocinero las fórmulas o las posibilidades de mejorar o no lo que habíamos tomado. Luego esperábamos su crónica siempre amable y que durante años, cuando iba a comer con María Antonia, finalizada o la comenzaba explicando lo que habían tomado cada uno de ellos.

Su libro “La cocina aragonesa” es fundamental y de referencia obligada para cuantos se quieran acercar a ella y para muchos cocineros que lo siguen usando cuando de cocina de esta tierra quieren tener información. La primera edición es de 1978 con la editorial de Librería General con la que se llegó a una tercera edición. Posteriormente Mira Editores lo publica en el 87 y ese mismo año Everest en una edición muy mejorada y de la que Lasierra estaba muy orgulloso. Está prologado por su colega y periodista de Heraldo de Aragón Juan Dominguez Lasierra que tiene palabras de cariño y afecto personal, e, incluso, divertidas pues la coincidencia del apellido generaba a veces situaciones muy entretenidas.

Con casi 250 recetas explicadas y comentadas de manera sencilla, el libro de JAVAL con 228 páginas recorre todo el abanico de posibilidades de la cocina. Su investigación fue exhaustiva y cuenta como realizó una encuesta que él mismo hizo en forma de cartas enviadas por correo postal. Dice: “ el autor, que aporta al intento la mínima experiencia conseguida en treinta años de salidas por la provincia de Zaragoza como funcionario al servicio de un organismo oficial agrario, su cuarto de siglo como cronista deportivo viajero, y sus muchos lustros de estancia y caminatas por el pirineo oscense, ha hecho también su encuesta particular. Enviadas unas doscientas cartas circulares a hoteles, restaurantes, embotelladores de vino de las que casi la mitad merecieron contestación. Quizá porque el pobre cansao saca bocao”, la insistencia alcanzó parte de su objetivo”.

El baturro ilustrado POR Juan Dominguez Lasierra.

En el recuerdo, con los años, la figura de “Javal”, que así llamábamos todos, por su sobrenombre periodístico, a José Vicente Lasierra Rigal, se me hace cada vez más patente como un arquetipo del hombre aragonés: su físico y su talante podían emparentarlo con aquel entrañable “tío Zambombo”, del inolvidable Cerdá, con su aguda socarronería y su somardez, pero, al mismo tiempo, había en él un lado erudito, investigador, ilustrado que superaba con creces el tópico baturro. Una fusión de características que convertían al admirado Javal en una personalidad única, pero inequívocamente aragonesa. Compartí con él muchos años de redacción en “Heraldo de Aragón”, y sus artículos y reportajes, tanto los deportivos, como los gastronómicos y los de acercamiento a nuestra historia y personajes, eran siempre inefables: el rigor en sus escritos, su curiosidad infinita por el acontecer de la vida aragonesa, combinaba a la perfección con la jugosidad de su prosa, siempre chispeante, inteligente, ingeniosa, como hijo de Gracián que, en el fondo, era. De su popularidad doy fe gracias a nuestra coincidencia de apellidos, lo que me reportaba –además de parentescos varios– felicitaciones continuas por escritos que no eran míos, y que me alegraban como si lo fueran por mi amistosa relación con él. Gracias a ello, un día me pidió que lo prologara su libro “La cocina aragonesa” –de la legendaria Colección Aragón, de Librería General– obra pionera en el tema que resumía su vasto conocimiento de nuestros guisos y postres. Javal era un baturro ilustrado, que sabía mucho de todo, y que oficiaba su sabiduría con la sencillez y la gracia de los auténticos maestros aragoneses.

Categoría: Expertos invitados

Dejar comentario

Quiénes somos | Proyectos | Asociaciones | Trayectoria profesional | Galerías | Medios de comunicación | Blog

C/ Cádiz, 7. 1º B. 50004 Zaragoza - España. Tel.: 976 258 265 - Fax: 976 258 266.

barbacilcomunicacion@barbacil.com - Contacto - Legal - Síguenos en: