T Z
15
Jul

Quintaesencia

Luz Marina Vélez Jiménez.

lm.velez2@gmail.com


“Una cosa se mueve porque otra le impulsa a ello;

aquella porque otra, a su vez, le otorga fuerza motriz.”

Aristóteles.

Hoy, paralelamente al esnobismo de la Gastronomía en Occidente, hay quienes, en la comprensión de que la estructura de la boca indica la clase de alimentos que se necesita para sobrevivir, y encaminados hacia niveles superiores de conciencia, buscan comprender y satisfacer las necesidades reales de sus cuerpos, comer en armonía con su constitución, su condición hereditaria y su “clima interior”; han reinterpretado el comer primario —cuando se tiene hambre—, el comer sensorial —de acuerdo al deseo de los sentidos—, el comer emocional —asociado a la tradición, la infancia, la madre—, el comer intelectual —justificado en teorías sobre calorías, proteínas, fibras, grasas y minerales—, el comer con conciencia social —teniendo en cuenta los productos locales, los cultivos biológicos y la buena calidad—, y el comer ideológico —siguiendo creencias, disciplinas o filosofías—. Ellos confirman para sí los efectos de las Leyes Energéticas Universales.

Las categorías del comer hacen parte de una cadena de coordinaciones: potenciación e inhibición de “ruedas energéticas” en el organismo; cocción y regulación de alimentos; almacenamiento, germinación, crecimiento, maduración y cosecha de las semillas; y, más allá, parafraseando a la medicina tradicional china, están ligados a 5 elementos o fuerzas de la naturaleza que, a su vez, se nutren y se controlan en pro del equilibrio. Agua, madera, fuego, tierra y metal se generan y se transforman gracias a la “energía” del universo y a su flujo: el “Tao” oriental, una suerte de “Motor inmóvil”, en términos aristotélicos.

En la comprensión de la “alimentación energética”, la alimentación naturista supone pensar de forma global, cocinar de forma local, valorar y disfrutar el acto de cocinar, estar presente en el “ahora” de las necesidades del organismo, escuchar la intuición y los mensajes del cuerpo, observar las emociones y generar armonía con uno mismo; un conocimiento “de sí” que implica cocinar “para sí”. Entender los efectos de la alimentación en los estados y cambios de ánimo marca diferencia con quienes, al comer, sólo han aprendido a paliar desequilibradamente las necesidades físicas, las emocionales o las mentales. La sinergia de la cadena energética se constata en la caracterización que hace de los alimentos la medicina tradicional china, según su energía intrínseca (calientes, templados, neutros, frescos y fríos), su sabor (ácidos, astringen; amargos, drenan; salados ablandan; dulces, suben la energía), su color (rojos, revitalizan; amarillos, equilibran; verdes, desintoxican; negros, tonifican; blancos, purifican), según el tropismo del “meridiano” que impacten (pera, pulmón; espinacas, hígado; castañas, corazón).

Es así como la alimentación naturista busca reconciliarse con el orden original, sostener el principio vital; confirmar que somos energía que hace, de sí misma, la primera… y la quintaesencia.

Categoría: Expertos invitados, La opinión de los expertos

Dejar comentario

Quiénes somos | Proyectos | Asociaciones | Trayectoria profesional | Galerías | Medios de comunicación | Blog

C/ Cádiz, 7. 1º B. 50004 Zaragoza - España. Tel.: 976 258 265 - Fax: 976 258 266.

barbacilcomunicacion@barbacil.com - Contacto - Legal - Síguenos en: