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El club de los grandes estómagos.

Carlos Fisas (Barcelona 1919-2010) se dedicó desde muy joven y ávidamente a la lectura hasta convertirla en vicio. Apasionado por la Historia, desarrolló una brillante carrera de conferenciante por universidades y centros culturales de toda Europa, y se especializó en el estudio de las manifestaciones amorosas, religiosas e ideológicas del occidente europeo a lo largo de la Historia. Entró en el mundo de la radio de la mano de Luis del Olmo, con quien trabajó en RNE, entre muchas otras emisoras, siempre bajo la rúbrica de «Historias de la Historia», que dio título a sus libros. Todos ellos han encabezado regularmente listas de bestsellers y se han reeditado en multitud de ocasiones.

AAA. banquete 2

En uno de sus libros, “Qué aproveche” editado por Plaza y Janés en 2001, cuenta esta curiosa  historia que ya habíamos visto en “Tu cocina”, una versión española  de “La vraire cuisine Française” editado en Bélgica allá por el año 1957.

Este Club se reunía durante el Segundo Imperio (Francia 1852 / 1870) en la calle Montorgueuil en el restaurante Philippe, regido por Pascual, antiguo cocinero del Jockey Club de París. Desde las seis de la tarde de todos los sábados hasta el domingo a mediodía  los doce miembros del Club de los Grandes Estómagos permanecían comiendo, es decir que su festín duraba dieciocho horas. Era una refacción pantagruélica en el curso de la cual a aquellos intrépidos invitados se les servía : vino de Madeira a guisa de aperitivo, y seguidamente rodaballo, filetes de vaca, pierna de cordero, pulardas, lengua de ternera en su jugo, sorbete de marrasquino, pollos asados, cremas, tartas y pastelería, todo ello regado con seis botellas de viejo borgoña por persona. A  partir de media noche y hasta la seis de la mañana tomaban té, caldo de tortuga, pollo al curry, salmonetes con cebolletas, chuletitas de corzo con pimiento, filetes de lenguado con puré de trufas, alcachofas con pimienta de Java, sorbetes de ron y gallinas cebadas de Escocia al whisky, acompañando estos platos con tres botellas más de borgoña y otras tres de burdeos por barba.

¡Claro que les quedaba toda la semana para descansar!, termina diciendo la crónica.

 

Categoría: La opinión de Juan Barbacil, La opinión de los expertos

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