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Trufas australianas.

El pasado día 20 de junio en el edificio Pignatelli de Zaragoza se llevó a cabo la Jornada “Diagnóstico y oportunidades del sector de la Micología Forestal y la Truficultura en España”. Organizada por el Grupo de Trabajo de Micología Forestal y Truficultura de la Sociedad Española de Ciencias Forestales y el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (CITA) del Gobierno de Aragón. Contó además con la colaboración de Micocyl-Cesefor-Junta Castilla y León, y el Centro Tecnológico Forestal de Cataluña. Los objetivos fundamentales fueron poner en común los avances en I+D y las necesidades del sector de la micología forestal y la truficultura en España. También realizar un diagnóstico de la situación y establecer la coordinación de oportunidades de la cooperación interregional y europea. Y finalmente sensibilizar a políticos y gestores de fondos nacionales y europeos de I+D en dichas necesidades y oportunidades del sector.

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Gran éxito de convocatoria que estuvo coordinada por Fernando Martínez Peña, director científico del CITA. Una de las cuestiones que se suscitó en la sesión de la comercialización fue la dificultad de encontrar tuber melanosporum en el comercio. Y se comentó que los truficultores han de esforzarse más en su comercialización. “Aquí no nos pagan el dinero que vale y preferimos venderlo fuera”, fue la respuesta de un truficultor. Y alguien respondió que hay que ser primero líder en casa pues de momento no tenemos competencia pero ésta puede llegar. Pues bien ya está llegando y con fuerza. Ya se produce desde hace años trufa en Australia. En el país existen algo más de 200 truficultores y unas 600 hectáreas plantadas, principalmente de trufa negra. Desde que en el año 2000 se recogieran las primeras trufas, son varias las plantaciones que han entrado en producción, algunas de ellas con un éxito notable.  Y también de manera incipiente en Argentina, al sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde hasta el momento han implantado más de 10.000 árboles que ya están dando las primeras trufas.

Por tanto sería muy conveniente que se comenzase de verdad a promocionar y a vender la trufa en el comercio tradicional. En Internet ya se está  vendiendo y puede ser el mejor aliado o el peor enemigo.

 

Categoría: La opinión de Juan Barbacil, La opinión de los expertos

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